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24.08.11
Fuck copyrights:
Las leyes están hechas para violarlas.
Por Eloy Gauna.

Cuando se
inventó el copyright, hace tres siglos, no existía ninguna
posibilidad de "copia privada" o de "reproducción sin ánimo de
lucro", ya que sólo un editor tenía acceso a la maquinaria
tipográfica. La gente, estaba obligada a renunciar a un libro si
no podían comprarlo. El copyright era el arma de un empresario
contra otro, no de un empresario contra el público. Hoy la
situación ha cambiado drásticamente. El público ya no está
obligado a comprar ya que tiene acceso, hoy en día, a esa
maquinaria (computadoras, fotocopiadoras, etc.) y el copyright
es un arma que dispara contra la multitud.
Hay muchas
cosas por decir y se debe volver a lo básico: partimos del
reconocimiento del génesis social del saber. Nadie tiene ideas
que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por las
relaciones sociales que mantiene en las comunidades de las que
forma parte, y si la génesis es social, el uso debe permanecer
social a su vez.
Con la
música sucede algo similar. La industria musical actualmente da
lástima y ya no se hacen discos como antes. El rock está muerto
esgrimen muchas personas. Aunque en realidad, esta etapa actual
que vive la industria disquera no dista demasiado a lo que
siempre fue: existen y existieron cosas buenas y malas a lo
largo de la historia.
Con la
llegada de Internet y su popularidad al usuario común, la
situación se volvió más difícil de controlar. Hoy en día
básicamente se puede tener acceso a la gran red desde varios
tipos de dispositivos. El intercambio es constante. Y se da sin
cesar. Era obvio esperar que la música legítima cayera en una
encrucijada. Pero ¿pero qué es la música legitima? ¿Aquella que
la Industria Cultural de Adorno impuso a lo largo del tiempo?
Durante muchas décadas, la gente tenía que aceptar todo aquello
que se le imponía. No había otra cosa. Se tomaba o se dejaba.
Con el tiempo, a medida que las tecnologías iban evolucionando,
las formas alternativas de tener acceso a música se fueron
multiplicando.
Las
licencias, copyright o como cada uno quiera llamarles son
justamente lo que se expresa en el comienzo de este texto: un
arma que dispara contra la multitud. Las grandes empresas
disqueras ganan (o ganaban) millones de dólares. Sumas
siderales. Lavándoles el cerebro a la gente o, mejor dicho,
dictándoles que es lo que se debe escuchar y que no. Ahora, con
estas tipos de tecnologías que le tocaron el bolsillo, buscan
maneras alternas para no perder su preciado dinero, tratando de
hacerse, a sí mismo, una especie de resucitación cardiopulmonar.
Obviamente,
los músicos y artistas son merecedores del dinero por sus obras.
Pero se puede ver, como las mentalidades, al igual que las
tecnologías, han cambiado. Muchos artistas de renombre mundial
han lanzado su música totalmente sin licencias para descargar de
Internet. A otras no les importa directamente mientras tengan
algo de dinero en la cuenta bancaria, drogas y mujeres. El mayor
porcentaje de ingresos económicos que tienen vienen de la mano
de los mismos salames de siempre que somos cuando gastamos más
de $300 para una entrada (hablando del caso de las bandas
mainstream). El copyright y las licencias están hechas para
aquellos pacatos que lo único que saben hacer bien es amasar
dinero con el trabajo de otros (en este caso los artistas).
Existe
iTunes. La gente compra la música digital. Existen los programas
de P2P donde la gente comparte la música. Existe el tercer
mundo, Argentina incluida, donde la piratería es cosa normal.
Está todo, básicamente, bastante bien hecho: a través de la
tecnología "cumplan con la ley o desobedézcanla". Con Internet
todo es gran hermoso caos. Nadie quiere quedar afuera. Los que
hacen dinero en base a las licencias y los que no les importa.
La información, la cultura y la música desde siempre y para
siempre serán difíciles de ser meras "cosas" mercantiles. Admito
que igualmente, se las han sabido arreglar para que sea una
mercancía pero mientras exista una mente distinta, todo peligra.
Está dicho: "Las leyes están hechas para violarlas".
Inspirado en el flyEr PUNK IS CRIME: FUCK COPYRIGHT sirca 2003.
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