|
24.01.12
El Encuentro.
Por Paco.
Pasando la vieja colina lo
encontré en uno de mis paseos. Solía dirigirme por ahí unas dos
veces a la semana sólo, para disfrutar de mi soledad. No hay
mayores secretos; siempre pensé que el encuentro con uno mismo
es lo mas importante que tenemos en esta vida y debemos aprender
a disfrutar los propios silencios que se funden con nuestros
pensamientos en un solo momento. La “gente media” ama ir a
lugares ruidosos, llenos de otros iguales; el jaleo de los niños
corriendo las madres a los gritos incapaz de dominar a su
engendro, los maridos esperando que su conyuge salga de la
tienda con los niños colgando de sus brazos con los ojos
perdidos en algun momento del pasado donde quedo su libertad...
yo jamás lo he comprendido. Nunca tuve muchos amigos, siempre me
aferre a lo primero que encontraba cerca como una mascota, algún
vecino o mi madre. Para que me comprendan por ejemplo de pequeño
a la salida del colegio cuando todos los chavales jugaban en
parques y plazas, yo prefería encerrarme en mi cuarto con mi
colección de mariposas disecadas. O cuando estabamos en edad de
salir con chicas yo prefería la buena compañia de mis libros.
Pero no quiero aburrirlos con mi
historia volviendo a aquel día que lo hallé; lo ví de repente al
principio pensé que no podía ser, no quise acercarme demasiado
pero ¿cómo nadie se había fijado? tal vez por que solo un tipo
solitario como yo podía andar por aquellos sitios. Como había
llegado allí, bajo que circunstancias son preguntas que siempre
rondaron en mi cabeza, y aún hoy me pregunto sino apareció solo
para desequilibrar mi mundo.
Era un viernes por la tarde
cuando llegó a mi vida, yo había estado en el mismo sitio dos
días atrás justo sentado allí meditando sobre las diferentes
ideas que venían a mi cabeza y no lo ví. Por lo que deduciendo
lo abandonarían seguramente entre ese tiempo.
Tiempo... la magnitud física con
la que medimos la duración de acontecimientos es increíble
cuánto podemos estar observando algo inanimado que solo llama tu
atención, podemos convertirnos en un faro sin darnos cuenta.
Con el correr de los días(
exactamente quince fueron) vi sus cambios, siempre lo examine
desde una distancia prudente con curiosidad, fascinación;
parecía un niño cuando empieza a descubrir el mundo.
Seguramente muchos de ustedes
desde la distancia hoy leyendo estas líneas lo vean como algo
perverso pero quien es quien para juzgar, la Biblia lo explica
muy bien: “el que este libre de pecado que tire la primera
piedra”. Aunque debo confesar que se convirtió en una enfermedad
obsesiva. Desde nuestro primer encuentro solo pensaba en volver
allí, me acostaba con su imagen en mi cabeza, y era lo primero
que venia a mi mente al levantarme. Mi rutina diaria empezó a
pasar mas rápido, los horas laborales pasaban como arena por las
manos, todo cambia cuando hay algo esperándote ahí fuera. No me
sentía de esta forma desde cuando era niño con mi colección de
cabello de mis compañeritos de clase que cambiaba por los
bocadillos de mi madre aún me acuerdo dando vueltas con la
tijera y un sobre por los recreos negociando mi trueque “medio
bocadillo por un mechon de pelo”.
Muchas tardes de lluvia me
sorprendía dentro de casa leyendo el periódico sin prestar
atención mis ojos subían y bajando por las líneas de tinta en el
papel pero mi mente seguía allí pensando con preocupación que
“aquello” estaba a la intemperie, ¿podría dañarse?.
En algunas noches me visito su
imagen en sueños era tan real y tan frágil. Sorprendentemente
también aquí manteníamos una distancia.
Pero todo cambio hace dos días
llegué con el mismo entusiasmo y ansía más ya no estaba! Con la
misma facilidad e instanteanidad que llegó a mi vida
desapareció.
Lo he extrañado durante estos
dos días y sí es cierto que el primero nunca se olvida
seguramente lo seguiré añorando por momentos pero por siempre le
estaré agradecido por haber dado una razón a mi existencia, mi
vida ha encontrado un sentido, mis días corren con otro ritmo
ahora en busca de la respuesta que tu ausencia ha grabado en mi
cabeza: ¿como conseguir otro cadáver?
Compartí:
|